El término Latinoamérica no refleja con precisión la realidad histórica.
Es bien sabido que el imperio español no fue conquistado, sino que se rompió desde dentro. Todo esto se consiguió gracias a la influencia de los movimientos intelectuales que las potencias que competían con el poderío de la hispanidad en el mundo ejecutaron con gran astucia. Fuese mejor o peor el momento político del imperio hispánico, este se seguía teniendo un poder muy real e influyente en la esfera universal. Se hablaba en español fuera de Europa, su cultura dominaba el continente americano y su comercio seguía dominando el océano Pacífico. Sus ciudades, pueblos, carreteras, hospitales, catedrales, su religión, su gastronomía... Todo seguía haciendo sombra a los intentos de equiparación de otras potencias como Reino Unido, Francia, Holanda, etc. En realidad, poco significaba que otros países también tuvieran una parte del pastel. Toda esta circunstancia generó la necesidad de pudrir esa unión desde dentro. Hubiera sido totalmente imposible combatir al imperio español del mil ochocientos; la prueba es que el ejército supuestamente más poderoso de la época fue expulsado de la península ibérica en 1812 estando más que instalado en esa parte del imperio y sin haber tenido que batallar para instalarse dentro de ella.
Poco después de la invasión napoleónica a la Península Ibérica, los políticos, militares y diferentes españoles del imperio que habían tenido contacto con las universidades francesas y británicas se pusieron manos a la obra, ya bien aleccionados y bien financiados, en llevar los intereses de estas potencias a la raíz del pueblo español y también a las instituciones políticas internacionales.
Lo del pueblo español llegaría con el tiempo; dicen que una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad y eso es lo que vivimos hoy en día con el término Latinoamérica, pero antes de conseguir roer el cerebro de muchos hispanos, se conquistaron las instituciones internacionales desde Francia. Ejemplo de ello es que ya destruida la unidad española, las potencias extranjeras tenían la vista puesta en el debilitado Imperio Mexicano.
Recién independizado, el Imperio Mexicano ya había perdido la mitad de su territorio frente a Estados Unidos y, obviamente, como la independencia del Imperio español había sido fraguada sobre unos pilares que no tenían sostén real, sino que se habían cimentado en hacer pensar al hispano que separados y cada uno por su parte serían más esplendorosos, el actual México era un caramelo en las manos de un niño de 3 años rodeado de niños muchos mayores que él. Todos los países de Hispanoamérica estaban, la mayoría, metidos en sus guerras civiles, golpes de Estado continuos, rupturas en trozos más pequeños y endeudándose a favor de potencias extranjeras. Esto les hizo así perder todo el valor que habían tenido como potencia apenas treinta o cuarenta años antes de la ruptura del Imperio.
Para conseguir que floreciera la idea de que la situación en todo lo económico y social de los nuevos países nacidos de la disolución del imperio español era, en los pocos logros, gracias a la independencia y, en todos los fracasos, lastre de haber pertenecido a una misma corona, las élites que habían tomado las instituciones políticas se encargaron de imponer un nuevo relato desde las escuelas, periódicos y otras instituciones de la época. Así nacen los primeros movimientos que van a instaurar el término latinoamericano y Latinoamérica.
Si a fecha de hoy, 25/03/2026, investigamos, se dice que el inventor del término Latinoamérica o su primer uso fue obra de Francisco Bilbao, un chileno, y claro, toda inteligencia artificial en este momento o enciclopedia de mano nos da a entender que, al ser natural de Chile, es un término nacido en América del Sur y que nada tiene que ver con intereses extranjeros. Claro, esta circunstancia provoca que cualquier persona que hable español en América lo adopte con naturalidad. Pero sorpresa, este señor, Francisco Bilbao, vivía en Francia en el momento que usó este término por primera vez en un escrito. No solo eso, sino que era anticatólico y miembro de la masonería (enemigos férreos de la cultura española y del imperio que había generado España).
Y, por supuesto, cómo no, esto del término Latinoamérica se intenta apuntalar con otro personaje que se supone que quiere defender a las naciones recién nacidas de Hispanoamérica de la influencia europea. Este señor nace en Colombia en 1830 y este personaje histórico, que defiende a los países de América de la influencia de las potencias extranjeras europeas, como no puede ser de otra manera, muere en Francia. Trabaja en Francia y hace toda su vida allí, haciendo proyectos que dicen desde una potencia extranjera cómo defenderse de ella, funda periódicos e instituciones que abanderan la recién inventada “Unión latino-americana, pensamiento de Bolívar para formar una liga americana”. Todo su trabajo disfraza la defensa de una América unida contra lo anglosajón desde el punto de vista francés, apoyándose en personajes que trabajaron contra la unidad hispana que ya existía en lo social y cultural antes y que fue destruida en el primer cuarto de 1800. Estos personajes tenían en su haber frases como esta: "La Constitución británica es el modelo más digno de ser imitado por cuantos aspiran al goce de los derechos del hombre y a toda la felicidad política que es compatible con nuestra frágil naturaleza." Simón Bolívar, discurso de Angostura en 1819. También, y para no aburrir, podemos coger esta otra frase del mismo personaje, halagando a los franceses en una carta a su maestro Simón Rodríguez (1824); reconoce que su formación se la debe al pensamiento de los filósofos franceses: “Vuestra merced formó mi corazón para la libertad, para la justicia, para lo grande, para lo hermoso... Yo he seguido el sendero que usted me señaló... Siempre presentes a mis ojos intelectuales, las he seguido [las ideas de los filósofos franceses] como guías infalibles." ¿Qué clase de patriota usa ideas extranjeras de potencias competidoras para evitar influencia exterior en su supuesta nueva nación libre? Bajo mi punto de vista personal, o necios o traidores; yo no los conocí ni viví su tiempo, tal vez solo fueron necios y esos los convirtió en traidores.
Por estas causas y otras muchas que animo a que investiguen, para que no digan que alecciono sin hueco a la duda.
La sociedad hispana del mundo está abriendo los ojos y está entendiendo que términos como Latinoamérica se iniciaron por personajes que ni amaban a la América hispana ni a la cultura nacida allí. Eran personajes a las órdenes de grandes adinerados y políticos extranjeros que deseaban repartirse las tierras, las riquezas y las almas de todos los hispanos del mundo.
En los momentos en que se inventó el término Latinoamérica, era Francia la que quería cogerle la delantera a unos Estados Unidos que estaban en un momento de conflicto político y civil. Francia quería repartirse lo que quedaba de la antigua Nueva España y, si no lo lograba introduciendo políticos o gobernantes afines, lo haría con el brazo bélico. Si la opción de la guerra no funcionaba, lo haría con influencia, colocando a los gobernantes que más le favorecieran a Napoleón III. Aunque el proceso no le salió redondo, ya que EEUU terminó su guerra civil y le paró los pies. Lo que sí logró sin duda es que toda la propaganda que se generó antes y después desde sus ramas intelectuales, siempre usando nombres y apellidos hispanos, calara. Ese fue el germen principal de los términos Latinoamérica, latinoamericano o latinoamericana.
Hoy en día, millones y millones de hispanos se autodenominan inconscientemente y con toda naturalidad con este término salido de instituciones de países y de personajes que han odiado todo lo que la hispanidad representa, que han intentado e intentan borrar cualquier pequeño resquicio de unión cultural e histórica entre una sociedad que tendría un peso geopolítico realmente temible y respetable.
Por eso hoy más que nunca debemos defender el término hispanidad, hispanoamérica o hispanoamericano; es más, debemos empezar a usar términos como Hispanoasia, Hispanoáfrica e Hispanoeuropa como reflejo de unidad cultural. No debemos colaborar en el uso de un término ideado desde el principio por personas que jamás han actuado para nuestro interés, sino que, al contrario, han trabajado siempre en favor de países que han competido para destruir nuestra cultura y hacerse dueños de cuál es nuestra finalidad como cultura universal. Es como si fuéramos seres destinados a que nuestros enemigos conduzcan nuestros destinos.
No debemos permitirnos bajar la guardia; como hispanos debemos empezar a entender que en nuestra historia hay personajes admirables y otros que no lo son; hemos de ser críticos.
¡Viva la hispanidad!
Enrique José Rubio Ponce. 25/03/2026